¿Cómo poner en práctica esta estrategia?

En primer lugar se debe, por lo que hay que localizar y poner en contacto con un buen número de ellos. O al menos con una parte sustancial de los clientes más valiosos que se tengan.

Pero no es suficiente con saber cómo se llama cada uno o dónde vive. Sino que se debe hacer especial hincapié en conocer sus hábitos, sus gustos, sus aspiraciones y, sobre todo, su comportamiento. Como punto de partida se puede crear a un Buyer Persona ideal.


Crear una representación ficticia del consumidor ideal ayudará a comprender mejor a los clientes. Y, como consecuencia, el proceso de encontrar contenido personalizado y acciones individuales que lleguen a ellos resultará el doble de sencillo.

A mayor conocimiento del cliente, más opciones de triunfar

Posteriormente se debe diferenciar a los clientesllevar a cabo una división ayudará a concentrar los esfuerzos y obtener mayores ventajas con los clientes potenciales más valiosos. 

Este paso es vital porque un 20% de los clientes representa el 80% del volumen de negocio de una empresa. Y por lo tanto, es fundamental identificar a ese 20% de clientes premium para obtener buenos resultados.

El tercer paso es interactuar con ellosLa eficacia mejora al generar información oportuna y relevante, proporcionando una mejor comprensión de las necesidades de un cliente o una imagen más precisa del valor que supone.

Siempre se debe ofrecer la posibilidad de que los clientes tengan voz propia para que compartan sus experiencias online. No hay mejor arma de fidelización que la de escuchar y que sientan que se les tiene en cuenta. 

El hecho de compartir en redes sociales sus opiniones y tener la oportunidad de responder mejorará su experiencia y la reputación de la empresa. Esto permitirá conocer de primera mano lo que no se está haciendo bien para poder cambiarlo a tiempo. Además de obtener un conocimiento más profundo sobre las preferencias de cada uno.

Por último, personalizar el comportamiento de la empresa. La personalización masiva de un producto o tal vez cambiar la forma de dirigirse al consumidor vía email. En cualquier caso, el paso final del proceso de venta debe ser capaz de tratar a cada cliente de manera diferente en función de lo que se haya aprendido de él anteriormente.

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